-Y es que, ¿acaso no somos
siempre
víctimas
de la derrota y sufrimiento
en esta noria
de emociones,
nube de sentimientos,
juego de perdedores,
que adoquina nuestro suelo
poniendo salsa a cada paso
que damos en el camino,
a la espera,
por supuesto,
de alzar algún día el vuelo
y hallar la victoria
trascendiendo al corazón o,
como mínimo la calma,
al lograr la redención?.
-Mmm... pues sí, creo que sí- contestó de forma seca acabando de un trago su cerveza y quedándose largo rato mirando fijamente al vaso.

