a la risa de la luna,
al restallar de los montes
una noche tormentosa,
a besos de mariposa
que no llenan como antes,
a tu piel que es aceituna
Cada vez más en paz
no me pierdo por buscarme
y cada noche es igual
que las que se sucedieron antes.
No me pierdo por buscar
razones de hora y media,
que entienda por un rato
porque no hay quien las entienda.
ya no me quiero explicar
el por qué de mis pesares,
la razón de mis conflictos,
caídas y torpes andares.
Ya no me duele muy dentro...
ya no lo hace muy tarde,
no se atascan sentimientos
en mi garganta cobarde
ni basta una triste frase
para (simplemente) apagarme.
Disfruto del paseo.
Y bien es cierto
que es un regalo
y, que esta compañía,
más bien pronto caducará;
ya no me escuece sentir,
ya no hay más besos amargos,
ya no reprocho al cielo
que mis días sean tan largos,
ya no hay caricias que irritan,
ya no hay mentira que duela,
ya no hay deseos con prisa
que yazcan bajo tus suelas...
y cada vez más en paz
( porque dejé de buscar)
simplemente disfruto
( lo que me pueda encontrar)
Y es eso lo triste:


