Fase de miedo, fase de ira...
triste abandono que
me domina, me acosa,
me asalta...
me pone navajas en la garganta;
me ayuda a levantar y me levanta,
me mira por encima,
del hombro y
de soslayo, que aquí
como decía mi abuelo
(bendito esté todo él en el cielo)
cada uno hace... de su capa un sayo.
Y de nuevo me vence,
me acogota, me tira al suelo y
me derrota,
se ríe...(y no poco) y bien
a gusto;
de mi suerte y mi disgusto,
de mi cara de idiota,
de las fuerzas que me fallan,
de la rabia que rebota
revolviendo así mi pecho,
humillando mi alegría,
destapando frases, juegos
que aprender me gustaría (a)
olvidar hace nueve años
en las faldas de María...
De María o de Almudena,
o como coño que fuera
que se llamaba la nena
que de todo menos pura,
bendita, risueña, jovial y buena,
tenía atado
en racimo de virtudes
(a la puerta del colegio
entre bancos y orugas... mochilas y pinos)
escondido a la sombra
de indiscretas multitudes.

DÍAS DE SIRENAS...

Son días en que el pasado te envuelve
con una sonrisa en los labios:
te rodea, te miente, te tienta...
y aunque no fuera verdad
el recuerdo de esa felicidad,
echas de menos
a gente, situaciones,
dinámicas y emociones
que te decían ser quien eras.
Te ayudaban a definirte...
Pero ni entonces seguramente
tenías claro quien eras,
ni mucho menos
eras consciente de tu grado de felicidad
(si es que así lo considerabas si quiera en ese momento).

En fin, "días de sirenas"...
días en que el pasado te envuelve
con una sonrisa en los labias [...]

DE NOCHE

Brillo que llama,
noche que alumbra,
sueños perdidos entre penumbra:
risas y juegos,
olas y espuma,
tardes de ciegos,
noches que abruman;
cenizas y brasas,
fuegos que rabian,
que secan las lágrimas de la garganta;
odio que asusta y
miedo que espanta,
susto de muerte
a los pies de la cama...