MUSA MÍA

Mil vasos de llanto colmados de sal
pedí en un segundo
en la barra del bar...
aún sin tiempo y sin calmantes
mordí mis labios
como hacían los de antes,
acallando así el gemido
que naciendo en mis entrañas
dio muerte a todo lo habido
y bueno que pudiera haber.
Desgarrado así por dentro,
sumido en la oscuridad,
buceando en el tormento
de tan sólo respirar
para que algo puro entre
a renovar el aliento
de mi vencida humanidad...
Te regalé mi sonrisa,
nada más fino ni alegre.
La acompañé de caricias,
soplé ternura al ambiente,
te miré como se mira
cueste o no cueste...de frente.
Y aún me dio tiempo a mentirte,
a mentirme, a hacerme el fuerte...
a no llorar y a decirte
que pase lo que pase
estoy de suerte;
que la gente como yo
acostumbrada a la derrota,
somos carne de matadero,
jugadores de reintegro,
pánfilos sin salero...
Y que tan sólo el mero hecho
de por un rato haber gozado
de tu simple compañía,
llena más de mil vidas
rebosantes de alegría.
Por todo eso doy gracias,
y juro lo que digo
callando lo que no escribo
sigo...
¡Hasta luego musa mía!

DESGASTADO LAPICERO


Rojo es el lápiz, mejor dicho, era el lápiz con que escribo mis versos...
Ahora está desgastado y descolorido por el uso, supongo que un poco como yo...
Está algo mordisqueado por detrás y con la punta poco afilada, y es que nunca me gustaron los paralelismos que implicaba el hecho de afilar la punta hasta que fuera un arma; me veo con el sacapuntas como un guerrero paseando su espada por la piedra de esmeril, y a la hora de escribir me entran ganas de ser mordaz, irónico, quizás dañino... pero el caso es que me voy suavizando a medida que la punta se redondea.

Parecerá una tontería pero soy un tío de costumbres. Me defino con pequeños detalles que hago míos, y me amoldo a la tiranía que impone el asumir unas costumbres como algo propio. Bueno, de hecho me amoldo a casi cualquier cosa que pasa por mi vida haciéndola propia... ya sea buena o mala:

"Desayunar café al mismo tiempo que saboreo el primer cigarro del día; acabar el día tomando media pinta de cerveza negra en mi taberna irlandesa favorita; pasear escuchando música en mi reproductor antes de regresar a casa; usar gorra cualquier día que no sea sábado; escribir versos, canciones o reflexiones en servilletas de bares; pensar en lo que más daño me haga en ese momento; querer tus besos de sal; desear dormir con tu compañía parando el tiempo a cada segundo; jamás usar camiseta con zapatos...
...y por supuesto, usar mi lapicero favorito cuando de verdad siento la necesidad de expresarme."

¡Cuántas confidencias y momentos guardamos!... infinidad de bocetos, conflictos, pesares y secretos.
Quizás por eso últimamente le engaño con un portaminas verde ( un viejo compañero de carrera, siempre fuimos juntos a la misma clase ) o con cualquier bolígrafo que me presten en el bar... porque no quiero gastarlo del todo.

No quiero que se agote y tener que sustituirlo por otro nuevo que seguro no me gustará igual, ya veis que estupidez.
Necesito definirme tanto que me dan pánico hasta las pequeñas cosas que impliquen y simbolicen cambios de etapa...

Bueno, por eso este azul homenaje a mi rojo lapicero, historia cifrada que me ayuda a sacar bastantes cositas y a dejar constancia de mis miedos y limitaciones.

Me gustaría dedicárselo a "Quasimodo", o más conocido como el ovetense príncipe de las tinieblas, compañero de desdichas y ocasional visitante del blog. Por sus visitas, sus comentarios y por compartir mismo camino... ánimo y cualquiera que fueran tus infortunios aquí tienes a otro aprendiz de la vida con que compartir sueños y derrotas.